8 consejos para portear a la espalda

8 consejos para portear a la espalda

¿Vas a empezar a llevar el bebé a la espalda o ya lo estás haciendo? Hoy te ofrecemos algunos consejos que vale la pena tener en cuenta.

 

Elegir el portabebés adecuado

La mayoría de portabebés ergonómicos son aptos para el porteo a la espalda. Aún así, en diferentes etapas (según la edad del bebé) y según las circunstancias será más adecuado utilizar un portabebé ergonómico u otro. Por lo general, el fular tejido, la mochila ergonómica y el mei tai son los portabebés estrella para ir a la espalda. Aunque también se puede portear a la espalda con bandolera, kanga, fular semi-elástico o elástico y otros, requieren más experiencia para hacerlo con seguridad.

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Encontrar tu momento

El momento lo eliges tú. De hecho, es posible portear a la espalda desde el nacimiento, siempre que te sientas preparad@. Cada familia acaba encontrando su momento más tarde o más temprano. Según tu experiencia, tus necesidades, y tus circunstancias, cuando a ti y a tu bebé os apetezca ¡es el momento!
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Sentirse confiada

Si al principio te sientes insegur@ a la hora de colocarte el bebé a la espalda sitúate delante de la cama o el sofá para practicar con seguridad. Practica la forma de colocarte y bajar al bebé. Quizás te ayude sentarte en el sofá las primeras veces. También va bien practicar de pie con el soporte de otro adulto cerca que puede ser un apoyo si se necesitan unas manos en un determinado momento. Esto te dará confianza y la tranquilidad para empezar, luego… lo harás sól@ perfectamente!
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Tener experiencia en porteo

Aunque sean unas semanas o unos meses te aconsejamos adquirir primero cierta experiencia en porteo delante y/o a la cadera. A no ser que te inicies cuando tu hij@ sea bien grande, y aunque no es algo imprescindible, va a darte “tablas” para hacerlo con confianza y portear mejor.
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Inclinarse y reincorporarse

Es recomendable inclinarse ligeramente hacia adelante mientras pasamos al bebé a la espalda. De este modo le ofreceremos una superficie y un agarre más fácil. Seguidamente aconsejamos reincorporarse a la posición erguida. Cuando estás de pie el bebé se acerca a tu espalda, en cambio mientras estás inclinad@ el bebé suele estirar los brazos y alejarse. Encontrar el momento ideal para inclinarse y reincorporarse es la clave para la una colocación cómoda y segura.
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El bebé me tira del pelo

Es un clásico. Todas las madres que hemos porteado a la espalda hemos sufrido cuando nuestro querido bebé nos ha tirado con todas sus fuerzas  de un mechón de pelos mientras anudábamos el fular a la espalda. Un truco muy sencillo es mantener estas manitas ocupadas con un juguete que le guste o un collar de porteo para tocar y chupetear.
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Calcular los espacios

Aunque vayamos súper cómodos y podamos hacer muchas actividades con el bebé a la espalda, no nos podemos olvidar de su espacio y su actividad en todo momento. Por ejemplo cuando pasamos por una puerta o por el lado de un mueble, cuidado con sus piernas, ¡que a veces se mueven!!!! O cuando pasamos al lado de unas estanterías llenas de productos en una tienda ¡atención que esas manos cogen cosas!

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Las siestas

Cuando nos hemos acostumbrado a llevar a nuestro bebé delante sabemos perfectamente la sensación de “peso muerto” que aparece en el momento en que se duerme y el porteo por parte del bebé deja de ser activo. Cuando lo llevamos a la espalda también vamos a notar cuando se duerme, aun así hay quien prefiere llevar un pequeño espejo de mano para observarlo con tranquilidad. También podemos aprovechar el reflejo de cualquier escaparate de alguna tienda o incluso el retrovisor de alguna moto o coche que esté aparcado. ¡Aunque nosotras somos partidarias de sacar el móvil y hacernos un selfie! jiji La cuestión es que cuando el bebé se duerma le sujetemos correctamente la cabecita con la tela del fular o la capucha de la mochila o mei tai.
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¡Feliz porteo a la espalda!

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